martes, diciembre 27, 2005

Carrera Séptima

Una postal de Bogotá

Normalmente está repleta de gente y de carros, por toda su extensión en el extremo oriental de Bogotá, bordeándola de Centro a Norte.

Es lunes festivo y la Carrera Séptima luce muy diferente. Una vez sale uno del centro, donde los vendedores ambulantes ofrecen cualquier cantidad de cosas, algunas más interesantes que otras, esta avenida progresivamente se va tornando solitaria.

Voy con una amiga a la que quiero mucho. Ella viene de mi ciudad natal, Pasto. Tengo la emocionante misión de que Bogotá conquiste el corazón de mi amiga. Quiero mostrarle por qué me gusta esta ciudad.

Venimos de la Casa de la Moneda, de una espectacular exposición permanente de arte, donada por el pintor Fernando Botero. Hemos conocido un Renoir, un Dalí y un Picasso. Los hemos tenido a unos pocos metros, luego de haber visto tantas veces en fotografías. Luego de haber pintado algunas veces juntos.

Después de esa sobrecarga estética, el vacío de la séptima es descanso. Avanzamos observando edificios. Unos antiguos y otros modernos. Casi todos enormes. El hotel Tequendama nos llama la atención, vemos a unas calles la Torre Colpatria. Pasamos por frente al Museo Nacional. Pasamos por Teusaquillo con sus casas estilo inglés que van tan bien con la neblina de Bogotá.

La universidad Javeriana me llama la tención, pues estudié mi secundaria con los jesuitas. Hemos caminado como cuarenta calles y decidimos tomar un bus que nos acerque a la Calle 142, donde vive la amiga que está alojando a MI amiga.

Vamos en el bus, ganando norte, con su frío y su sensación de infinitud... Somos un par de amigos que no nos vemos muy seguido, pero la Carrera Séptima ha sido un buen marco para nuestra charla.

1 Comments:

Anonymous leodegundia said...

Un bonito paseo, al final, acabaré por conocer tu ciudad.
Un abrazo

12:25 p. m.  

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